Los prestadores que conforman el Sistema Nacional Integrado de Salud tanto público como privado, deberán optimizar los procedimientos que aseguren una evaluación integral del paciente, garantizando un diagnóstico oportuno, un adecuado seguimiento y, cuando sea necesario, la rehabilitación correspondiente. Deberán contar con profesionales especializados para el manejo de casos complejos provenientes del primer nivel de atención. Esto incluirá la participación de especialistas en ginecología, terapia del dolor, fisioterapia, salud mental y nutrición. En aquellos casos que lo requieran, se podrá recurrir a la colaboración de profesionales en áreas como cirugía, urología y reproducción humana, adaptándose a las necesidades específicas de cada paciente. Además, deberán implementar estrategias de atención centradas en las personas usuarias, con el objetivo de optimizar tanto el diagnóstico temprano como la atención longitudinal y la rehabilitación, en aquellos casos en los que sea necesario. Estas estrategias deberán priorizar el bienestar integral del paciente, garantizando la continuidad del cuidado a lo largo del tiempo y mejorando la calidad de vida de quienes enfrentan estas condiciones de salud.